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| Portada de la edición de La Factoría de Ideas, obra de Jim Burns |
Otra grandísima obra del genial Silverberg, aunque curiosamente, no se trata esta vez ni de fantasía, ni de ciencia ficción, a pesar de que las editoriales suelan incluirlo en sus colecciones de estos géneros. Trata de cuatro amigos universitarios, que deciden en unas breves vacaciones, realizar un viaje iniciático a un supuesto monasterio que se encuentra perdido en algún lugar de Arizona, donde según unos antiguos escritos, después de realizar cierto ritual podrán alcanzar la inmortalidad.
Eli es el joven tímido y algo neurótico judio que encuentra estos manuscritos en algún lugar recóndito y medio olvidado de la biblioteca de la universidad, escritos en Catalán antiguo (¡toma ya!). Según este manuscrito, llamado El Libro de los Cráneos, se puede alcanzar la inmortalidad ingresando cuatro personas en el culto al cráneo y sometiéndose a una serie de pruebas, en las cuales dos de esas personas deberán de morir. Una de ellas asesinada por los demás, y la otra por voluntariamente.
Eli convence al resto de los miembros de esta curiosa expedición: Ned, compañero de habitación de Eli, homosexual y aspirante a escritor; Oliver, estudiante de medicina, con un pasado humilde en la granja de sus fallecidos padres; y Timothy, niño de papá rico, y financiador de la excursión simplemente por diversión. Juntos se embarcan en un viaje a golpe de volante y carretera, donde cada uno narra en primera persona sus impresiones sobre la posibilidad de que fuera cierta la inmortalidad, y la experiencia del viaje en sí mismo, donde hacen varias paradas en su recorrido, para hacer lo lógico que harían cuatro chavales jóvenes de vacaciones, salir de copas, ligar, y echar cuantos más polvos mejor.
Lo que en un principio parece una amistad férrea, poco a poco va haciendo fisuras. Silverberg nos narra con maestría y con un estilo diferente por cada personaje, lo que opina el uno del otro, y sus impresiones de lo que van viviendo. Tras un larguísimo viaje, llegan al monasterio, para sorpresa de los universitarios, y los cuatro amigos tras ingresar voluntariamente al culto, serán sometidos a una severa disciplina que les pondrá a prueba a cada uno de ellos. La prueba más dura de todas es descubrir que cada uno de ellos guarda un oscuro secreto que les cambiará para siempre.
No cuento más para no destripar nada de esta magnífica novela, que ciertamente, como reza la portada de la edición de La Factoría de Ideas, "engancha de la primera palabra a la última".



